Esperar… ya me he empezado a acostumbrar.
Un día, hace ya algunos años, me encontraba mirando al cielo. Tenía junto una limonada bien fría, contemplaba las nubes y maravillado estaba con las figuras inesperadas que formaban… Me pareció tan raro que, sin ningún orden y así sin más, formaran una obra de arte. Junto a la limonada, estaba una libretita, ahí estaba de mi vida el plan.
Los dolores eran muchos, las preocupaciones eran hirientes, el desamor era mi alimento y las lágrimas llenaban el mar; pero aún así, tranquilo me sentía. Constantemente a mi mismo repetía “Algún día todo tomará su lugar, ése que yo quiero…”
Bebí del vaso, fría y refrescante era la sensación. Pude tomarme el tiempo para contemplar el sol que iluminaba mi cara, pude sentir la fresca brisa, pude cerrar los ojos y seguir viendo lo que al despertar quería ver.
Quietud fue mi acción, me detuve a analizar todo lo que pasaba a mi alrededor. Me encontré siendo el alumno que todos los maestros querían tener, el compañero a quien pudieran recurrir, el hijo modelo, el hermano sensato, el amigo perfecto, el posible novio y amante de quien no tenía forma aún… El plan seguía su curso, todo correcto.
Mis noches de fin de semana las gasté entre humo, alcohol y parranda… Sí, hice muchas cosas que hoy seguro no repetiría, pero no me quedé con ganas de nada. Bailé hasta el amanecer, me embriagué no sólo con vino, sino con música, risas, interesantes discusiones y uno que otro beso en la oscuridad. La resaca era más que nada el no haber dormido plácidamente en casa, la peor fue el no recordar cómo hasta los pantalones perdí. Jamás volví a perder el conocimiento, jamás me embriagué así.
En sábado limpiaba mi habitación, con el esmero que siempre me caracterizó; labores de hogar y de escuela terminaba a tiempo para que me dejaran de descansar tiempo. Largas duchas con extracto de menta tomaba, la sensación de limpieza no la quitaba ni la más profunda mancha. La entrada de la noche daba paso al café, con todos ustedes, para quienes en ese momento mucho importé. Llegaba el domingo, tan familiar como ver Chabelo… Sólo los cinco, nadie más.
Despertar… Veo el vaso vacío, las hojas de la libreta han sido arrancadas… Por mi, por la vida quizás…
Hoy no me queda más que esperar… Lo que tanto aborrecía, lo que menos me atraía, hoy es mi realidad.
Pasé de ser el mejor alumno, al mediocre maestro; del confiable compañero al que sólo saludan si se lo topan al pasar; del hijo modelo, al hijo olvidado; de ser el sensato, a ser el culero; del amigo perfecto, al simple contacto telefónico; de ese que sufría por falta de amor, al que no duerme por no saber si el amor que da es suficiente y el mejor… De tener un plan de vida, a tener sólo el borroso recuerdo.
Un día, hace un momento, me encontraba mirando al cielo… La noche ha caído, sólo espero… Tengo un vaso vacío, sólo le quedan los hielos; tengo la misma libreta, pues no la puedo cambiar; tengo un bolígrafo nuevo que espera que yo lo quiera estrenar…
No se ven las nubes, sólo se ven las estrellas… Hace miles de años hubo quien forma les vió, quizás soy muy pendejo, pero no les encuentro forma hoy… Ahí estan… Centellantes, lejos, muy lejos de aqui.
TASP! EEADMV!
ESTOY AQUÍ… POR TI
One Comment
No es noticia este sentir gush, espero de todo corazón que encuentres lo que deseas para que esa libretita vuelva a llenarse de hojas, que escribas en ellas y que lleves a cabo los planes que desees, estaré contigo para llevarlos a cabo o de perdida para celebrar espero que no olvides que no estas solo, que tu amor me basta, que las diferencias no van a dejar de existir pero que al final estaremos el uno para el otro…
TE AMO PANDITA, SIGUE ADELANTE NO TE QUEDES A ESPERAR PORQUE CREEME,… NADA PASARÁ ENTONCES…
EEADMVBB TE AMO